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Con la inestimable colaboración de Ignacio J.

lunes, 11 de junio de 2012

Midiendo la luz.- Por Ignacio J.






Vamos a hablar de cómo medir la luz, dónde medirla, los diferentes sistemas de medición de nuestras cámaras y, por supuesto, de cómo sacarle provecho a todo esto de una manera lo más sencilla y práctica posible. Vamos también a abordar el tema desde el punto de vista de nuestras cámaras más comunes, evitando hablar de fotómetros externos, flashímetros, el sistema tradicional de los dos diafragmas o el sistema de zonas de Ansel Adams; repito que hay mucho más en los libros y en la red pero nuestro primer objetivo es aprender unos conocimientos básicos. Y lo primero un poco de teoría. (Necesitaremos el manual de la cámara)
Sistema TTL 
Para medir la luz, las cámaras DSLR actuales disponen de un sistema de medición llamado TTL (Through The Lens / a través del objetivo). Como indica el nombre este sistema utiliza la luz que atraviesa el objetivo para hacer la medición de luz reflejada en nuestros sujetos. Consta de un sensor que es capaz de medir la luz de las diferentes partes de la escena. Para ello divide el encuadre por zonas y en función del modo de medición le aplica unos porcentajes u otros. Cada fabricante usa diferente terminología, pero su funcionamiento es básicamente el mismo: 
Canon: evaluativa, promedio y puntual. 

Fuji: multi, promedio y puntual. 

Olympus: ESP, ponderada al centro y puntual. 

Nikon: matricial, ponderada y puntual 


ESP, evaluativa, multi o matricial: Con este sistema, la medición de luz se evalúa de manera general sobre toda la escena de la foto teniendo en cuenta diferentes puntos, y sobre estos datos recibidos en cada una de estos puntos, la cámara ajusta un valor de exposición. Este modo es recomendable para escenas en las que las gamas tonales/luces sean uniformes o equilibradas. Generalmente, en paisajes bien iluminados da bastantes buenos resultados, siempre y cuando, la diferencia entre luces y sombras sea mínima o poco contrastada. 
Ponderada al centro o promedio: Tenemos una situación parecida, se utilizan todos los puntos de medición, pero en este caso, se da especial importancia a parte de la zona central de la escena. Recomendada en escenas con tonos de luz medios algo más contrastados y dando especial importancia a una zona central gradual. 

Puntual: Este modo de medición, se centra de manera muy exclusiva o precisa en la zona central, (entre el 1-9% aproximadamente del encuadre, dependiendo del fabricante y modelo) lo que permite una gran precisión en su medición para determinado tipo de fotos y luces. Esta medición es idónea en fotos con altos contrastes en luces o tonos, y en la que queremos dar importancia a algo concreto de nuestro encuadre, o para aislar un motivo recogiendo solo la luz de este. 
Ignacio J.


Y ahora las malas noticias: los fotómetros de nuestras cámaras hacen muy bien su trabajo pero no son infalibles, ¿nunca habéis visto un paisaje nevado en el que la nieve tiene un color grisáceo? 

El fotómetro de la cámara no ve el mundo en color ni en blanco y negro, lo ve en gris neutro y además está calibrado para asumir que esos objetos “grises” que ve, reflejan aproximadamente un 18% de la luz que incide sobre ellos. Imaginemos un gato negro durmiendo contra una pared blanca a plena luz del día; la pared reflejaría el 36% de la luz que le incide y el gato un 9% de la que le incide a él, así que supongo que ese es el motivo del 18% 










El histograma: el mejor amigo del principiante. La mayoría de las cámaras digitales nos ofrecen la posibilidad de ver un gráfico que corresponde a una de las imágenes; un gráfico de barras en el que el eje horizontal se disponen las diferentes luminosidades divididas en 256 columnas, desde el negro (izquierda) hasta el blanco (derecha). La altura de cada una de las columnas determina el número de píxeles que hay por cada uno de los valores de luminosidad y nos resultará útil para analizar nuestras tomas en cuanto a su luminosidad. Los ejemplos más típicos son estos: 


Es una herramienta que nos ofrece información de mucha utilidad, pero es necesario saber cómo leerla, ya que una foto nocturna tendría un histograma parecido al oscuro “subexpuesto”. Un retrato en clave alta o un paisaje nevado tendría un histograma como el luminoso “sobreexpuesto”. Un paisaje con tonos pastel tendría un histograma como el normal pero sin acercarse tanto a los extremos etc. 



Y como este artículo empieza a ser un poco pelma vamos a lo práctico, y justo es decir que debo mucho de este capítulo a Bryan Peterson y recomendar la lectura de “Los secretos de la exposición fotográfica” (no llevo comisión) 

Generalmente la medición ESP (evaluativa...) será la que mejores resultados nos dé sin complicarnos, pero para este tipo de tomas prefiero la medición puntual porque lo que me interesa es la luz en el sujeto para destacarlo del fondo. 



Las pocas veces que hago fotografía de paisajes, si es un día soleado, siempre mido la luz en el cielo. Por algún motivo funciona; incluso en amaneceres y ocasos en los que con medir la luz en el cielo sin incluir el sol en el encuadre obtengo una lectura correcta. Para las fotos en la nieve es mejor darle un paso más (un paso, no 1/3) de lo que te recomiende la cámara o medir en el cielo azul. Esas tomas en la hora azul, que se hacen con varios segundos de exposición, en las que quedan el rastro de las luces de los coches en forma de líneas rojas... medir en el cielo y os dará la exposición correcta. 

Para hacer la silueta de una persona a contraluz, medir en el cielo, ajustar la exposición y ya tenéis la silueta; si queréis un retrato a contraluz con una puesta de sol detrás... pues eso, medimos en el cielo, flash de relleno y solucionado. 

¿Y si el cielo no es azul? Buscamos algo verde en el paisaje, medimos la luz allí y llevamos el fotómetro de la cámara hasta que marque -2/3, reencuadramos y hacemos la foto. También funciona. 

¿Y si no tengo ni cielo azul ni algo verde en el paisaje? Mediremos la luz en la palma de nuestra mano (no hace falta que esté enfocada), situada de forma que la luz incida en ella, cuando marque una exposición entre +2/3 y +1 tendremos la exposición correcta. Pero repito que la medición ESP suele funcionar bastante bien. 

Bueno, sé que este tema generará dudas que cada uno tiene sus gustos y que nada es infalible así que vamos a hacerlo divertido: Poner la cámara en medición puntual, escoger un diafragma cualquiera y sin cambiarlo ir apuntando a cada uno de los rectángulos y comprobar las variaciones en la medición.

Espero que os sea de utilidad. Un saludo


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viernes, 4 de mayo de 2012

Empezando a fotografiar flores


Ah! nuestras queridas flores. Son bellas, cambian de forma, color, textura, no hay dos iguales, nos gustan… ¿pero por qué no las fotografiamos como se merecen? 

Busca un ángulo diferente. No las fotografíes como las ves. Desde arriba es como las vemos normalmente cuando damos un paseo. Si para paisajes buscamos otro ángulo ¿por qué no lo hacemos también con las flores?. Agáchate, busca su mejor lado, el detalle. Potencia sus texturas, su color, la forma, el volumen. Son unas modelos excelentes, muy bellas, a las que hay que mimar y cuidar para que nos ofrezcan su mejor lado. 



Tienen una vida larga. Son pequeños brotes, poco a poco se van abriendo para ofrecernos toda su hermosura, y aún, cuando ésta decae, podemos sacar un gran partido de ellas. 

Ten cuidado con la fuerte luz solar, no las favorece. Si te encuentras en uno de esos días con un sol de justicia, búscalas en la sombra, seguro que encuentras alguna. Así evitarás sombras duras y quemados. Las gotas de rocío son unas buenas aliadas, no así el viento, que puede dar al traste con nuestra salida fotográfica. 

El uso de trípode y de una lente adecuada ayuda obtener un resultado final digno de profesionales. Y aquí es donde el uso del diafragma nos va a ser de mucha utilidad. Se pueden conseguir fotos muy distintas sin mover la cámara, sólo variando la apertura del diafragma. 

Las flores se pueden fotografiar solas, con otras flores, como primer plano en un paisaje, siendo las protagonistas/acompañantes de bodegones… También son unas grandes aliadas de los entusiastas del macro/fotografía aproximación. Sus diferentes partes son una fuente inagotable de imágenes impactantes y donde podemos encontrar a una gran variedad de insectos.

sábado, 7 de abril de 2012

Trabajar con máscaras de capa





La máscara de capa es una herramienta de mucha utilidad a la hora de procesar nuestras fotos.

Sirven para mitigar o eliminar un efecto en una parte de la foto. Por ejemplo, aplicamos niveles a la totalidad de la imagen pero no queremos que en una determinada zona se aplique. En la máscara de capa de niveles, con un pincel negro (su tamaño y dureza dependerá de la zona a tratar) pasamos por la zona en la que no queremos se aplique el efecto.
En este caso hemos utilizado una capa niveles para aclarar el fondo, pero no queríamos aclarar la flor, así que en la máscara pintamos de negro la parte de la flor. Si en algún momento nos salimos de la zona de la flor sólo hay que escoger el color blanco y repasar.


Conviene que cuando nos pongamos a hacer un trabajo de este tipo, tengamos seleccionado como color frontal el negro y de fondo el blanco, así pulsando la tecla ‘X’, podemos pasar de uno a otro rápidamente.


También puede ocurrir que el efecto se lo queramos aplicar sólo a una pequeña parte de la imagen. Vamos por partes: Por ejemplo a nuestra flor queremos aplicarle un efecto plastificado, pero sólo al capullo. Aplicamos el efecto a toda la imagen, una vez hecho esto, y siempre teniendo como color frontal el negro, mientras tenemos pulsada la tecla ALT añadimos una máscara de capa, veremos que nos sale negra. Ahora con el pincel blanco pasamos la zona del capullo, y vemos como se va aplicando el efecto.






Más trucos


Aplicamos una capa curvas, un poco vistosas, y eliminamos su máscara de capa. Ahora, nos ponemos en la capa que tiene la flor y la seccionamos. En este caso es más fácil seleccionar el fondo y luego invertir la selección. Una vez que tenemos la flor seleccionada, nos ponemos sobre la capa curvas y pinchamos en ‘añadir máscara’. Vemos como el efecto de las curvas sólo se aplica a la flor y no al fondo.

Ahora vamos a poner un fondo. Pegamos una textura u otro fondo que nos agrade encima de la flor y… con la tecla ALT pulsada arrastramos la máscara de capa que tenemos en la capa curvas hacia la textura. Volvemos a pulsar Ctrl+I para que invierta la máscara y nos respete la flor. Como veis aplicamos los efectos donde nos interesa y al arrastrar la máscara no tenemos que volver a seleccionar nada.






Esto nos puede ser muy útil cuando queramos aplicar un efecto a una zona de la imagen y a otra zona otro distinto. Solo seleccionamos una vez y luego sólo es cuestión de arrastrar la máscara e invertirla.Las máscaras de capa se pueden desenfocar, se les puede aplicar niveles o curvas. Se pueden utilizar distintos tonos de gris, dependiendo de la opacidad que queramos conseguir… Son muy versátiles. Incluso se puede utilizar una imagen como máscara de capa.

Algo más sobre máscaras



Y algo sorprendente: Se puede utilizar otra foto como máscara de capa.

Lo ideal es que las dos imágenes tengan el mismo tamaño. Es fácil y los resultados dependen de vosotros.


Abrimos las dos imágenes y las ponemos en el mismo documento. La que nos va a servir de máscara, arriba.


Copiamos la imagen de arriba, Ctrl + C, y le añadimos una máscara de capa.


A continuación vamos a la paleta canales. Nos ponemos encima de la máscara y Ctrl + V para pegar.



Seguidamente pinchamos en el canal RGB, volvemos a la paleta capas y ya está. En ocasiones puede que se obtengan mejores resultados invirtiendo la máscara.

Aquí para darle más fuerza a los cantos he duplicado su capa y la he puesto en modo de fusión multiplicar.

jueves, 15 de marzo de 2012

Empezando a fotografiar bodegones


A pesar de la dificultad que entraña un bodegón, no es difícil si no es para un uso comercial en el que ya se requieren más medios técnicos.
La clave de los bodegones es que el fotógrafo no se encuentra con nada hecho y debe “inventarse” la imagen, sin embargo, todo se deja a la imaginación del autor.

Tema, luz y composición son los tres pilares básicos.
Lo mejor es empezar con cosas sencillas, un fondo neutro y una sola luz. Los bodegones sencillos apenas son exigentes, vale cualquier cámara que permita al fotógrafo controlar la velocidad, exposición, balance de blancos…

Empezaremos trabajando con luz natural, la que entra por una ventana, y una cartulina blanca, plateada o espejo para rebotar dicha luz.

Los objetos adecuados para un bodegón son aquellos que destacan por su forma, el color y la textura son complementos. Debemos tener en cuenta que cuantos más elementos diferentes haya en la escena más dificultades nos encontraremos a la hora de obtener una fotografía armoniosa.

La perfección de los objetos suele ser obligada pero no imprescindible. Es recomendable utilizar objetos sencillos, unas flores, frutas, alimentos y los utensilios relacionados con ellos, también se utilizan objetos de uso común, herramientas, lápices, útiles de escritorio, etc. una lista tan extensa como la imaginación del autor.

Hay que tener muy en cuenta la ambientación. No caer en el error de mezclar elementos que vayan contra la lógica de la imagen. Si estamos fotografiando una botella de vino, no tiene ninguna lógica un tomate a su lado.

La composición.- Se debe conseguir guiar la mirada del espectador por la imagen, evitando imágenes caóticas y confusas. Un fondo neutro ayuda a éste propósito.

Es conveniente tener en cuenta la regla de los tercios (por todos conocida) y ordenar los elementos de forma que se consiga un adecuado reparto del peso visual.

Peso visual[1].-Zonas que intuitivamente las percibimos más “cargadas” y que tienen un determinado poder de atracción. Depende de los siguientes factores:
1. Ubicación
2. Tamaño
3. Color
4. Forma
5. Juego de Fuerzas
6. Equilibrio, Ritmo y Movimiento

Por supuesto, las normas están para saltárselas, pero siempre que las conozcamos bien y no den lugar a imágenes sin sentido, ni armoniosas.

Acabaremos hablando de la luz. Nuestra querida luz natural, la que nos entra por una ventana y que también podemos controlar. Se puede difuminar con una cortina, podemos controlar su dirección tapando ciertos puntos…

Como mejor funciona es de manera lateral y difusa, evitando la entrada del sol directo, aunque se pueden probar otro ángulos. Para resolver los problemas de contraste o sombras nos valdremos de una cartulina blanca, tela plateada, etc., que nos ayudará a rebotar la luz y suavizar esas sombras.

También nos podemos ayudar de un flexo o flases externos

Una iluminación de estudio válida para casi cualquier bodegón sería: una lateral difusa a 90º, una de relleno de forma simétrica a la mitad de potencia y una tercera cenital en ligero contraluz.


sábado, 14 de enero de 2012

Animando nuestras fotos





Tomado de un tutorial publicado en la revista Super Foto Digital nº 192.
Realizado con Photoshop CS2

1.- Abrimos la foto y duplicamos la capa fondo.





2.- Pasamos a color Lab. Imagen> Modo> Color Lab. Cuando nos pregunte si queremos acoplar las capas decimos que no.
3.- Vamos a Imagen>Ajustes>Curvas y movemos los tiradores del canal 'a' y 'b' como vemos en la imagen.



4.- Volvemos a Color RGB. Volvemos a decir que no cuando nos pregunte si queremos acoplar las capas.
5.- Teniendo seleccionada la imagen superior añadimos una máscara de capa y cambiamos el modo de fusión a Diferencia. Teniendo seleccionada la máscara vamos a Imagen>Aplicar Imagen. Seleccionamos Invertir y los valores que aparecen en la imagen.





6.- Cambiamos a modo de fusión Normal y teniendo activa todavía la máscara de capa Imagen>Ajustes>Niveles Automáticos.
Con estos últimos pasos equilibramos el efecto conseguido con las curvas.



Y ya está. Nuestra imagen gana en colorido, con unos sencillos pasos.
Después
Antes

lunes, 5 de diciembre de 2011

De color a blanco y negro


Un método sencillo para pasar nuestras fotos a blanco y negro. Realizado con Photoshop CS2.
Abrimos la foto y por seguridad duplicamos la capa fondo. Luego vamos a Imagen> Calcular.

Nos saldrá un cuadro de diálogo y todo es cuestión de ir experimentando con los canales y los modos de fusión. En este caso he dejado primero el Rojo que es el que sale por defecto, pero el otro lo he cambiado a Verde ya que daba más luminosidad a la flor. 

La fusión que mejor suele funcionar es Multiplicar, pero hay todo un abanico de posibilidades.

Hay que explorar también la opacidad, a veces con un 70% es suficiente.

También he señalado que el resultado me lo abra en documento nuevo.


Este nuevo documento, por defecto está en Multicanal y para poder trabajar con él hay que pasarlo a Escala de grises y después a RGB, ya sabéis, en menú Imagen>Modo...


Esto último nos permite hacer los últimos ajustes. Para refinar un poco la flor he añadido una capa curvas y ya está. Una forma sencilla de pasar nuestra foto a blanco y negro.



Photoshop también nos ofrece las herramientas Subexponer y Sobreexponer para aclarar u oscurecer determinadas partes de la foto.